Propuesta · 25 de septiembre de 2026
Seiscientas noventa y cuatro personas han opinado de vosotros, y no tenéis dónde mandarlas
Soy Guillermo Urruchua, hago webs aquí en Bizkaia. Nadie me ha mandado hacer esto: lo he montado con vuestras propias fotos y vuestra propia carta para que se vea de qué estamos hablando, en vez de contároslo por teléfono.
Lo que he mirado
Vuestra ficha de Google sigue diciendo «Agregar sitio web»
Busqué «Txakoli Larrinagatxu» el 25 de septiembre. Sale la ficha, sale el 4,5 con 694 opiniones, salen vuestras fotos. Y donde va la dirección de la web, Google ofrece el botón de añadirla. Está vacío.
Eso significa que el que os busca desde el móvil —y casi todos os buscan desde el móvil— tiene exactamente dos cosas: un teléfono y las fotos que subís. Para saber qué se come y cuánto cuesta, tiene que llamar.
Y aquí está lo que me hizo pararme: vosotros sí tenéis la carta escrita. Está en una foto de vuestra ficha: una hoja a dos idiomas, castellano y euskera, con los precios plato a plato y con los alérgenos marcados uno por uno.
Eso último no lo tiene casi nadie. He mirado unas cuantas webs de asadores de Bizkaia y lo normal es una frase de «consulte al personal». Vosotros lo tenéis hecho, en papel, y no lo ve nadie más que el que ya está sentado en la mesa.
Y dos cosas más, pequeñas
Para avisar de una semana de cierre tuvisteis que imprimir un folio
El aviso del 29 de marzo es un A4 con vuestro logo, el texto en los dos idiomas y una foto de una playa, fotografiado y subido a Google. Funcionó, pero eso es una tarde de trabajo. En una web es escribir tres líneas desde el móvil y ya está puesto.
El teléfono de vuestra carta tiene una cifra de menos
En la hoja impresa pone 94814966, ocho cifras. El que Google da, y el bueno, es 946 81 49 66. En papel se entiende igual; escrito en una web, un enlace de ocho cifras no llama a ningún sitio. Lo digo por si la carta se vuelve a imprimir.
Qué es la muestra
Vuestra carta, pasada a limpio y puesta en un móvil
No he inventado un restaurante. He cogido lo que ya tenéis y lo he ordenado. Los nombres de las secciones son los vuestros —«Del mar, pa dentro» y «Del mar, pa fuera»—, los platos son los vuestros, los precios son los vuestros y el euskera está tal y como lo escribís.
- La carta entera, legible sin hacer zoomLos catorce platos de pescado y carne, con su nombre en euskera debajo y el precio a la derecha. Y el «10 % de IVA incluido» dicho, como lo decís vosotros.
- Un filtro de «qué no puedo comer»Esto es lo que de verdad no tiene nadie. Se marca «gluten» y desaparecen de la carta los platos que lo llevan. Sale de los iconos de vuestra propia hoja: no me he inventado ningún alérgeno.
- Un bloque de avisosEl sitio donde iría el cierre por vacaciones, un día que no abrís o el menú de Nochevieja. Se escribe desde el móvil en treinta segundos.
- El teléfono a un toqueArriba del todo, en todas las páginas, y en el pie. En el móvil se pulsa y llama.
- Lo que Google necesita para entenderosDatos de restaurante, de carta y de nota, una descripción propia, una página de error vuestra y cabeceras de seguridad. Hoy Google solo sabe lo que ha podido deducir de las reseñas.
Lo que NO hace, a propósito
Ni reserva online ni carta reinventada
- No mete reserva onlineVosotros reserváis por teléfono, y con la chuleta al peso y las mesas grandes tiene todo el sentido del mundo. Un formulario que no mira nadie es peor que no tener nada.
- No toca la cartaEstá transcrita, no reescrita. Si la de la foto está vieja, lo primero que hay que montar es el panel para que la cambiéis vosotros, y eso lo hablamos.
- No adivina alérgenosDe vuestra hoja se leen sin ninguna duda el pescado, el gluten y los moluscos. Hay un cuarto icono granate que desde la foto no se identifica: esos platos salen como «otro alérgeno, pregúntalo». No se adivina lo que puede mandar a alguien al hospital.
- No publica el segundo teléfonoEn la carta hay un 946 20 20 71 que Google no da. No lo pongo sin que me digáis que sigue activo.
- No copia ninguna opiniónSe cita la nota y el número de opiniones con la fecha, y nada más. Las reseñas son de quien las escribió.
- No inventa horarioEl horario cambia con la temporada y el que está al día es el de Google. La muestra manda allí en vez de escribir uno que se quede viejo.
Las fotos son las vuestras. Las ocho que salen están recortadas de las que publicáis en vuestra ficha de Google: el caserío, la terraza, el comedor, las alubias, la chuleta, las almejas, el arroz con leche. Ninguna está generada con inteligencia artificial, y si la web se hace de verdad, lo primero es un día de fotos buenas.
Qué cuesta
Y qué entra
Precio cerrado por escrito, sin cuota mensual y sin permanencia. De ahí sube según lo que salga hablando: si entra la carta entera en los dos idiomas, si queréis el menú del día, si hace falta más página. La cifra exacta la tenéis antes de que empiece nada.
- Diseño y construcciónCon la carta, el filtro de alérgenos, los avisos y el teléfono a un toque.
- Los textosEscritos por mí, con vuestras palabras, y revisados con vosotros antes de publicar nada.
- Un día de fotosEl caserío, la terraza, el comedor y los platos. Las vuestras de Google valen para enseñar la idea; para la web de verdad, no.
- Un panel para cambiarlo vosotrosLa carta, los precios y los avisos, desde el móvil. Para que dentro de dos años la carta de la web sea la de la mesa.
- Dos horas enseñándoos a usarloAhí, en el restaurante, con vuestro móvil en la mano. Si al acabar no sabéis poner un aviso, no he terminado.
- Y la ficha de Google, de pasoPoner la web, la descripción y la carta enlazada. Eso es gratis y es lo que más se nota.
Cómo iría
Tres pasos, y el primero no cuesta nada
- 1 · Una hora en el restauranteMe contáis cómo funciona la casa, qué cambia cada temporada y qué queréis que salga. Sin compromiso.
- 2 · Precio cerrado por escritoCon el alcance detallado. Si no encaja, se para ahí y no cuesta nada.
- 3 · Se haceCon una fecha puesta y con vosotros mirándolo por el camino, no al final.
Esta muestra es una propuesta no oficial y no está autorizada por el Txakoli Larrinagatxu. La carta, los precios y las marcas de alérgeno están transcritos de la fotografía de vuestra propia carta impresa que publicáis en vuestra ficha de Google, sin cambiar ni un plato ni una cifra. Las fotografías son las vuestras de esa misma ficha, recortadas. Ninguna imagen está generada con inteligencia artificial y no se ha copiado ninguna opinión de clientes. La página no guarda datos de nadie y no tiene formularios. Si no os interesa, se retira al momento; si no hay respuesta, la retiro el 17 de octubre de 2026.